El juego del hombre
El viernes por la tarde fue un día lluvioso y frío, mi mujer sostiene firmemente que esos días son para quedarse en casa, rentar una "peli" (como diría Dr. Feben) y comer hartas palomitas al gusto. Y así sucedió.
Cuando llegó con las películas, me dio gusto ver que había traído un par de acción; una de bomberos y una de football americano... yeah!
Todos aquellos que me conocen, saben que una de mis grandes pasiones (o la más grande) es el football americano y todo lo que lo rodea: la esencia del juego del hombre, el deporte de los gladiadores, el de los verdaderos machines, el deporte para idiotas que los idiotas no pueden jugar.
Llegado el tiempo, me senté gustoso a ver la primera función armado con una bolsota de papas sabritas y una graaan coca. ¿Que película vimos primero?, la de tocho por supuesto.
Les puedo decir que la película (Friday Night Lights) no es de culto, pero tiene detalles que en lo particular me dejaron impresionado y para mi asombro encontré que es una copia de la historia del final de mi vida deportiva.
La trama, es una adaptación de una historia real que gira alrededor de cuatro chavos de 17 años que juegan en un equipo texano altamente competitivo a nivel High School y de su lucha contra ellos mismos y el entorno fanático que los rodea. El punto viene cuando (obviamente) llegan al juego importante después de varios contratiempos y después de una primera mitad de miedo en el juego de campeonato donde los golpean hasta con la cubeta. En el descanso de medio tiempo, el entrenador sabe que la tiene difícil y para "animarlos" les dice: "hoy es el último día de su vida para muchos de ustedes, hoy es el último día en que van a poder hacer algo para ser recordados...".
La neta que difícil ha de ser que te digan esas palabras a los 17, ahora a mis 29 me pongo a pensar que le hubiera dicho yo al entrenador.... "no mames.. si apenas empiezo a vivir.. como madres me dices eso... estas loco.. eres un imbécil", pero de pronto regreso a mis 25 al medio tiempo de mi último juego, el juego de campeonato, el juego en que la lesión de la semana anterior no me permitió jugar la primera mitad y a huevo me pongo en los zapatos de los chavos de 17 y pienso que si en ese momento yo hubiera estado en ese casillero, definitivamente me hubiera motivado, como me motivé aquel día que jugamos contra el equipo más grande, más fuerte, luchando como guerreros, dando una segunda mitad de ensueño y... perdiendo como los de la película.
Terminó la película y yo estaba entre divertido (porque mi mujer estaba enojada porque no hubo un "final feliz") y pensativo (por los recuerdos). En mi cabezota las memorias iban y venían, quería decir muchas cosas, pero lo único que dije fue: "Ay güerita ojala y nuestros hijos jueguen americano, porque definitivamente soy capaz de mudarme de ciudad o de país para darles una oportunidad".
Esa frase es mi gusto y mi deseo, que en definitiva esta muy alejado (o no) de lo que será la realidad de mis pequeños vástagos... ¿o vástagas? ooops. Solo los dioses saben, pero creo que sí lo haría, en el caso de que así lo decidieran, me la rifaría al máximo para darles una oportunidad de perseguir sus sueños en el máximo circuito de lo que decidieran hacer. En fin, ya veremos.
Dejando la "peli" de lado y un día de por medio, llegamos al sábado, mi mujer y yo, fuimos a comer a casa de mi papás que aparte de ser comprometidos con las cosas de sus hijos, en una época fueron muuuy comprometidos con el football americano al grado de ser coordinadores administrativos del equipo en el que jugábamos. Aquella, fue una época muy divertida y harto feliz para todos, ayer sábado (después de la comilona) la recordábamos entre risas y buenas anécdotas.
De una u otra forma la plática me llevó a comentarles mi experiencia con la película del día anterior y de lo que pensaba hacer si así se disponían las cosas, primero fui ampliamente criticado y descartado, pero poco a poco fui explicando mi punto y todos terminaron no se si dándome la razón, pero si entendiendo el porque lo decía y aceptando mi decisión.
Fue entonces que comprendí lo que quiero hacer de hobbie el resto de mis días, en medio de risas y recuerdos de mi infancia comprendí que a pesar de que amo y siempre amaré el juego, mi tiempo de jugador y de ser leyenda ya quedó muy atrás, pero de la misma forma el que se haya acabado mi tiempo de gladiador no me dice que debo dejar de lado la pasión del deporte de mis amores.
Ayer pedí mi deseo más ambicioso, ayer pedí a los dioses ser dueño de un equipo de football americano de categorías infantiles. No quiero ser campeón nacional de Liga Mayor... solo quiero darle la oportunidad a miles de mini-gladiadores de poder conocer el deporte del hombre.
